¿A qué se deben esos cambios repentinos en tu estado de ánimo?

La respuesta simple es la LUNA. La respuesta compleja es que dependiendo del signo en el que se encuentre ésta tu vida cambia, por lo tanto tu estado de ánimo se verá afectado también. La Luna recorre velozmente el zodíaco y, en cada signo, nos propone desafíos distintos que podemos sentir como una nube energética que impacta en el cuerpo y en las emociones.

Desde el punto de vista astrológico hay otro calendario de suma importancia: el signo por el que va la Luna. Así como el Sol hace su recorrido de un grado por día y al cabo de un año pasó por toda la rueda zodiacal (en abril, Aries; en mayo, Tauro, etc.), la Luna hace su propio recorrido por la órbita alrededor de la Tierra, ¡pero es mucho más rápida! Cada dos días y medio cambia de signo, por lo que, si hoy ingresa a Géminis, pasados dos días se encontrará en Cáncer.

¿Cómo saber en qué signo se encuentra la LUNA?

Si cambia cada dos días y medio, aproximadamente, y los signos son 12, entonces, a los 28 días, completado el ciclo, vuelve al punto inicial. Las mujeres, además, podemos leer los cambios bajo el cristal de nuestro ciclo menstrual (¡plus!), también de 28 días. Los ciclos hormonales, de humor, de biorritmo, están intrínsecamente ligados a las funciones psicológicas lunares que en una carta natal se ven como la madre, el cuerpo, el nido, el hogar, los hábitos que nos dan seguridad interior y las formas de crianza.

Como decíamos antes, es importante observar cómo nos sentimos frente a los cambios lunares, ya que no a todos nos afectan igual. Y también podemos intentar observar sutilmente el clima general del ambiente, cómo se encuentran los otros, si se percibe un entorno áspero y violento, o todo lo contrario. Este “clima energético” por supuesto que no depende del factor lunar solamente, pero sí es un condimento más. Si a esto le sumamos la fase lunar, también tendremos más idea. 

Durante los eclipses de Luna nuestras emociones y sentimientos pueden desbordarse hasta un punto de ser percibidos claramente por los demás, pueden presentarse momentos de alteración, desorden, desconcierto o confusión, un sentimiento teñido de nostalgia o pesimismo por cosas de la vida que uno siente que está dejando atrás y lo que parece ser, en realidad no es. Los eclipses, suelen actuar como catalizadores de situaciones que se venían gestando, sacándolas a la luz.

La luna en cada signo:

Si la LUNA está en Aries: Son días en los que tenemos el cuerpo cargado de energía y podemos hacer todo a la vez, puede reinar la impaciencia, el autoritarismo o cierto clima de violencia. Se recomienda la práctica deportiva y el aire libre para descargar a tierra los excesos del fuego.

Si la LUNA está en Tauro: Nada de palabreríos con esta luna, todo materia y meditación: ¡tierra! ¿Ahorro? ¿Gasto mucho? ¿Compro de más o de menos? En el clima general suele percibirse cierta inercia o pesadez para encarar la rutina.

Si la LUNA está en Géminis: Hay que relajarse y dejarse llevar por el movimiento del mundo mental sin sobrecargarse. La energía es liviana, juvenil (infantil) y poco seria.  Cuidado con el insomnio.

Si la LUNA está en Cáncer: Si hay mucho “mecanismo defensivo” en las personas, ya sabemos por qué es: el cangrejo se mete hacia adentro porque está ultra sensible. Días para sanar y para poner en práctica los gestos de amor cotidiano.

Si la LUNA está en Leo: Días para manifestar y expresar nuestra originalidad humana única al resto de la comunidad. La energía pide salida hacia afuera: puede ser mediante el arte o el histrionismo nuestro de cada día.

Si la LUNA está en Virgo: Todo lo que implique capacidad de análisis y laboriosidad está amparado por esta Luna, también, como la Luna en Cáncer, introvertida. Es un símil Luna menguante, depuraciones y limpiezas orgánicas y psíquicas. Si querés hacer una “limpia energética” en tu casa, es el momento.

Si la LUNA está en Libra: Días que oscilan entre la voluntad de armonía y el miedo al desequilibrio. Muchas veces en estos días se polarizan las discusiones y las diferencias entre las personas, haciéndonos ver el otro lado de las cosas.

Si la LUNA está en Escorpio: Intensidad emocional que puede llevarnos a la compulsión, a la ansiedad, o a una verborragia en la que queremos decir todo lo que tenemos atragantado.

Si la LUNA está en SAGITARIO: Luna para poner la carne al asador y manifestar el ser con alegría, entusiasmo y una dirección clara. Nada de dudas, confianza pura y coraje.

Si la LUNA está en Capricornio: Todo se cristaliza, los mundos emocionales estarán un poco más fríos y detenidos, congelados. Tal vez, incluso haya muchas defensas y los otros no nos dejen entrar en su interior, clima de formalidad y de pesadumbre.

Si la LUNA está en Acuario: ¡Días de locura y sinrazón! Para sacar nuestras partes escondidas e irracionales, para reaccionar distinto, para cambiar desde el color de pelo hasta los gestos habituales.

Si la LUNA está en Piscis: La fantasía, los sueños y la intuición están en sus días de esplendor cuando hay Luna en Piscis. También los excesos, las drogas o todos los mecanismos de evasión que la sociedad ofrece para generar una desconexión forzada. Quizá podemos estar más susceptibles a los engaños o a las manipulaciones.

RECUERDA

Para gestionar los cambios de humor siempre podemos recurrir a técnicas como la meditación. Porque esto nos ayudará a sanar nuestras emociones y canalizarlas mucho mejor. Además, existen técnicas de relajación para evitar los cambios de humor que son más específicas. Un ejemplo evidente practicar yoga, que nos ayuda a prevenir la ansiedad y volver a nuestro equilibrio habitual.  

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