Como primer signo del zodiaco, la energía de Aries no puede ser de otra manera que intrépida, valiente e inconsciente. Para iniciar algo nuevo y abrir caminos las características anteriores son auténticos valores. De esta forma, siempre habrá un antes y un después ya que algo empieza, algo acaba de nacer.

Para ellos ser inconsciente significa no conocer las consecuencias de su acción, pero… ¿qué mejor espontaneidad que la que no tiene en cuenta los efectos de su hacer? Por ejemplo, si tuviese en memoria hechos del pasado condicionarían la naturalidad de su acción.

Aries se mueve y mueve, actúa y activa, y no piensa en el futuro pues para él sólo hay presente. En definitiva, el Aries puro no tiene miedo pues no conoce el miedo.

 

¿Quién podría pensar que en el corazón de quien conquista las cimas se encuentra algún temor? Pero ni siquiera los aventureros más osados (como lo son los nacidos bajos este signo) se pueden desprender del miedo.  

 

Los Aries son líderes naturales que no esperan que otros conquisten lo desconocido por ellos: se ponen a la cabeza de todo esfuerzo por llegar más lejos, y nunca se permiten claudicar o quedarse atrás. Siempre viven bajo sueños inalcanzable, pues una vez que han llegado a satisfacer sus deseos, se plantean una nueva meta, que no saben si tendrán la posibilidad y el tiempo de alcanzar…

Los nativos de Aries son tan activos que tienden a desarrollar miedo a estar quieto, sin hacer nada. Es tanta la energía que almacena que puede ser muy cansado convivir con un Aries.  El resultado de sus miedos puede notarse cuando sufren jaquecas, malos hábitos al dormir y se encuentran envueltos en acciones o entornos peligrosos.

¿Cómo puede vencer ese miedo un Aries?

La edad, la rutina, los afanes de la vida cotidiana amenazan con echar por tierra y desvanecer las principales fortalezas de un carnero. El miedo a que esto ocurra se oculta en el corazón de un Aries, y a veces deja que se convierta en realidad sin ofrecer resistencia.

Lo que un Aries debe hacer para vencer este temor es muy sencillo y, a la vez, muy difícil: tiene que ser el mismo, mantenerse en la búsqueda y la ambición. No renunciar en ninguna de las parcelas de su vida a tomar riesgos, por duro que pueda parecer el precio a pagar.

El valor de serse fiel a sí mismo: ese el mejor amuleto contra el temor de los Aries.